guía turística


Castillo de la Coracera

El castillo de la Coracera

En San Martín de Valdeiglesias está situado el castillo de la Coracera. Las primeras noticias de este castillo se remontan a la época de la repoblación que comenzó Alfonso VIII. A finales del siglo XV se concluyó la obra. Uno de sus últimos moradores fue Don Álvaro de Luna, quien fue acusado de robo y decapitado por orden real. Sirvió de residencia a Isabel la Católica cuando fue proclamada heredera de Castilla.

Para visitas hay que llamar al Ayuntamiento del pueblo:
T. 91 861 13 08 /09 /10.

El castillo de La Adrada

Castillo de la Adrada

En lo alto de una colina, y sobre restos de un castillo que fue estancia temporal de Enrique III, Juan II, Enrique IV y los Reyes Católicos, se alza hoy el otro gran castillo de la zona, el de La Adrada, que fue restaurado hace no mucho. Según se relata en el libro "Castillos de Segovia y Ávila" de Javier Bernad Remón, el origen de este castillo es de finales del siglo XIV cuando el rey Enrique III concede la villa de Adrada al Condestable Ruy López Dávalos, quien debió lo mandó edificar de sillería y mampostería granítica aprovechando los restos anteriores o incorporando una iglesia, sirviendo como lugar de esparcimiento de la realeza y nobleza castellana que encontraban en los hermoso valles y montes que le rodean abundante caza, más que para acciones guerreras. En fin, un lugar que merece ser visitado.

Toros de Guisando


Los Toros de Guisando

Los Toros de Guisando son un conjunto escultórico vetón que se ubica en el cerro de Guisando, en el término municipal de El Tiemblo. Son de entre los siglos II y I antes de Cristo.

Se trata de cuatro esculturas realizadas en granito que representan cuadrúpedos, identificados como toros. Han estado presentes en obras literarias españolas de todos los tiempos.


Miguel de Cervantes los cita varias veces en el Quijote, en tanto que Federico García Lorca recurre a su valor emblemático en su obra "Llanto por Ignacio Sánchez Mejías":

“...y los toros de Guisando,
casi muerte y casi piedra,
mugieron como dos siglos
hartos de pisar la tierra”.

El paraje da nombre al Tratado de los Toros de Guisando que allí se firmó en el siglo XV entre el rey Enrique IV de Castilla y su hermana Isabel I de Castilla (la futura reina Isabel la Católica), por el que aquel reconocía la proclamación de ésta como Princesa de Asturias y, con ello, la de heredera al trono.

Curiosidades

El Jardín Botánico del Tiétar  está situado en el lado izquierdo de la carretera que une La Adrada con Piedralaves. Tiene más de mil especies autóctonas y de otros lugares del mundo.
www.jardinbotanicotietar.blogspot.com
T. 918 671 333
T. 659 734 775

Si queréis ver cómo se hace el queso del valle, que es conocido como montenebro, y que se hace con leche de cabra, podéis visitar la quesería tradicional de La Adrada, está situada justo al final del pueblo y señalada con un cartel en la cuneta derecha de la carretera CL-501
T. 91 867 08 76

A la salida de Santa María, dirección Sotillo y señalado con una bandera de España, hay un negocio de antigüedades. Su propietario, escritor, experto en arte y muchas más cosas, es uno de esas personas que hace del valle algo especial. Igual no compráis nada, pero pasaréis un buen rato.

El Bosque Encantado es según los propietarios “un jardín botánico único en Europa”. Hay esculturas vivientes y más de 500 especies vegetales de todo el mundo. Está a sólo 12 kms de la casa y tenemos un vale descuento del 30%.
Si queréis más información: www.bosqueencantado.net

Lo que no dejaría de hacer

Dar una vuelta por el embalse de los Morales.

Ir a comer cochifrito en la Iglesuela.

Si es verano ir a la Charca de la Nieta en Piedralaves, unas pozas naturales que están muy animadas durante la temporada estival y en las que hay un bar. Eso sí, el agua está un poco fría.

Visitar Piedralaves, que es quizás el pueblo más bonito de la zona. En su plaza se puede comprar vino casero.


Pueblos cercanos

Arenas de San Pedro: Capital del Valle del Tetar, allí merece la pena visitar el Castillo de la Triste Condesa, el Palacio del Infante Don Luis, la Picota, el barrio del Canchal, el puente Medieval o la iglesia parroquial. En sus alrededores, las Cuevas del Águila y el Santuario de San Pedro de Alcántara.

Candeleda: A los pies del Almanzor, merece la pena visitar su casco antiguo repleto de casas encaladas con balcones de madera, la ermita de San Blas, la parroquia, el antiguo hospital, etc. En sus alrededores, el castro celta de El Raso, el santuario de Chilla, numerosas gargantas de aguas cristalinas y parajes naturales.

Guisando: Declarado Conjunto Histórico Artístico, destaca la arquitectura popular típicamente serrana que pervive en su casco urbano; la Fuente Grande; la Casita Blanca y la iglesia parroquial. En sus alrededores, multitud de parajes demuestran que la sierra de Guisando ofrece el Gredos más agreste y salvaje, en invierno incluso a veces inaccesible.

Mombeltrán: Capital de la subcomarca del Barranco de la Cinco Villas, su patrimonio histórico refleja su noble pasado. Merece la pena visitar su afamado Castillo, el Hospital de San Andrés, la Iglesia de San Juan Bautista, la ermita de la Soledad, la cruz del rollo, etc. En sus alrededores, la belleza natural del Barranco de las Cinco Villas, una zona ideal para la práctica de cualquier deporte en contacto con la naturaleza.

La Adrada: Pueblo de gran belleza que posee un castillo monumental, una importante iglesia, cinco puentes medievales, la ermita de La Yedra y casas Blasonadas a lo largo de la Calle Larga. En sus alrededores, hermosas chorreras de agua como las del Charco de la Hoya o la Yega.

Piedralaves: Situado en el Alto Tiétar, allí hay que visitar la Cruz de los Enamorados, la Iglesia de San Roque, la de San Antonio de Padua, la primitiva Iglesia de la Concepción, el Ayuntamiento y la garganta de Nuño Cojo. En sus alrededores, está el charco de la Nieta.

valle-del-Tietar Sotillo de la Adrada: Es el pueblo más grande del Alto Tiétar, allí merece la pena visitar la Parroquia de la Santísima Trinidad, la ermita de Nuestra de Señora de los Remedios, la Fuente de los Cinco Caños, etc.

Madrigal de las Altas Torres:
Es la cuna de Isabel la Católica, de su pasado histórico dan fe sus múltiples monumentos: la muralla, la Iglesia de San Nicolás de Bari, la de Santa María, el Palacio de Juan II (casa natal de la reina y convento), el Real Hospital, etc. Y cerca, la Iglesia de Blasconuño de Matacabras.

Fontiveros: Cuna del gran místico San Juan de la Cruz, merece la pena visitar la iglesia dedicada al santo, así como la de San Cipriano; el palacio de Don Jerónimo Gómez de Sandoval; el convento de las Monjas, el Convento de Santa Catalina, etc.

Piedrahíta: Su historia entronca con la de la Casa de Alba, de ahí que uno de sus monumentos sea el Palacio de los Duques de Alba. También hay que visitar la Plaza Mayor, la iglesia, el Convento de las Carmelitas Descalzas, la Torre del Reloj, etc. En su entorno, Bonilla de la Sierra, Villafranca, etc.

El Barco de Ávila: Además de degustar sus afamadas judías, merece la pena visitar el Castillo de Valdecorneja, el Puente Románico, la calle Mayor, la iglesia parroquial, la Plaza Mayor, la ermita de San Pedro del Barco, la Casa del Reloj, la muralla y su puerta del Ahorcado.

Hoyos del Espino: Situado a escasos kilómetros de la plataforma, el principal punto de acceso al Macizo Central de Gredos. En su casco urbano, hay que visitar la iglesia parroquial, le ermita de Nuestra Señora del Espino y el Puente del Duque. En los alrededores, los parajes del Tormes recién nacido, la Laguna del Cantagallo, Siete Fuentes y mil alternativas de ocio activo en pleno contacto con la sierra que domina el paisaje.

San Juan de Gredos: Municipio formado por tres pueblos: La Herguijuela, Navacepeda de Tormes y San Bartolomé de Tormes, en los que destacan sus iglesias parroquiales y sus rincones típicos serranos. En sus alrededores, el Paraje del Charco de las Paredes sobre el río Tormes.

San Martín de la Vega del Alberche: Destacan la iglesia de Nuestra Señora de la Piedad y la de San Martín Obispo, la fragua, el potro de herrar, el puente de Arriba, el puente Herrán, el puente Viejo, toda la arquitectura típica que pervive en el casco urbano, en la que destacan las majadas, los corrales, los portones, los molinos, etc. En sus alrededores, se encuentra el nacimiento del río Alberche.

Cebreros: Además de probar sus vinos y de disfrutar de su Carnaval, no hay que dejar de visitar la iglesia parroquial dedicada a Santiago; la Iglesia Vieja, en la que está el Museo de Adolfo Suárez y la Transición por ser este el pueblo que le vio nacer. Además, en Cebreros destacan la Picota, el Puente de Valsordo y la ermita de la Virgen de Valsordo.

El Tiemblo: Además del pantano de El Burguillo, hay que visitar la iglesia, la ermita de San Antonio, el Ayuntamiento, los hornos de las Tinajas. En su entorno, los Toros de Guisando, el Castañar de El Tiemblo y un sinfín de rutas naturales.

El Hoyo de Pinares: Rodeado de un mar de pinos, hay que visitar la iglesia de San Miguel Arcángel, así como los rincones y calles típicas. En los alrededores están restos de la antigua ermita de Navaserrada, merendero y embalse de Becedas.

El Barraco: En el casco urbano, hay que visitar el Ayuntamiento, la iglesia parroquial y la ermita de la Piedad. En el entorno, el pantano de El Burguillo y el Puente del Visillo, los despoblados medievales y Puente Nueva, entre otros lugares emblemáticos del municipio. Ángel Arroyo, el "Chava" Jiménez y Carlos Sastre -todo del pueblo- demuestran la tradición ciclista de Ávila.

Las Navas del Marqués: En el casco urbano hay que visitar el Castillo de Magalia, el convento de Santo Domingo y San Pablo, la iglesia de San Juan, la de Nuestra Sra. de la Asunción y la ermita del Cristo de Gracia. En sus alrededores, repletos de pinares, sobresalen la Ciudad Ducal y su lago, así como numerosos parajes en los que practicar senderismo.

Navaluenga: Situado a la orilla del río Alberche, hay que visitar la iglesia parroquial, el Puente Románico, el potro de herrar, las ermitas de la Merced y de San Isidro, las distintas fuentes y pozos. En los alrededores, gargantas de Pañaltar y de Lanchamala, castañar de la Pedriza, piscina natural, rutas de senderismo y bicicleta.

Navalperal de Pinares: Merece la pena visitar la plaza Mayor, la iglesia parroquial y el Museo Etnográfico "El Lavadero", abierto en invierno los viernes de 17 a 19 horas y los sábados, domingos y festivos de 12 a 14 y de 17 a 19 horas.

Burgohondo: Tierra de exquisitos melocotones donde hay que visitar la Abadía, el puente de Puente Arco, la ermita de San Roque, la ermita de los Judíos, la Plaza Mayor cuadrada. En sus alrededores, numerosas zonas de baño en el río Alberche, Puente Nueva, Tabla de los Abades y rutas de senderismo.

Solosancho: Hay que visitar las iglesias parroquiales de Solosancho y Villaviciosa, el Castillo de Villaviciosa. En los alrededores, el castro vetón de Ulaca, con su altar de los sacrificios; el Castillo de Manqueospese, el despoblado visigodo de Navasangil y el merendero de Riatas.

Villatoro: Se puede visitar al iglesia parroquial de Villatoro, los tres verracos celtas situados en la Plaza Mayor, el Castillo y el Ayuntamiento. En sus alrededores, la belleza de su monte, comienzo del Valle de Amblés donde nace el río Adaja, contrastando con los piornales y enebrales rastreros y ausencia casi total de vegetación arbórea en la cara sur, donde se encuentra el pico más alto de la Paramera, la Serrota (2.294 metros).

Casa Rural El Rincón del Tiétar  ·  Urb. Los Rosales 36  ·  Santa María del Tiétar  ·  05429 Ávila  ·  T. 653 66 39 26  ·  info@elrincondeltietar.es